Instituto de Oncología Dr Heriberto Pieter

...El cáncer es nuestra ocupación

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Folleto Quimioterapia

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La quimioterapia es una de las formas de tratamiento más empleadas en el manejo del cáncer. Su objetivo es destruir las células tumorales con el fin de lograr reducir la enfermedad, empleando una gran variedad de medicamentos. A los productos usados en este tipo de tratamiento se les llama fármacos antineoplásicos o quimioterapia.

Normalmente, las células que componen los órganos del cuerpo se dividen de manera ordenada con el fin de sustituir las células viejas. Esta división está estrictamente regulada por unos mecanismos de control, que indican a la célula cuándo dividirse. En los tumores malignos estos mecanismos reguladores de la división se han alterado. Por esto son capaces de multiplicarse sin control e invadir y afectar órganos vecinos o distantes. En general, en esta fase de división es que actúa la quimioterapia, debido a que las células tumorales se multiplican rápidamente.

Mientras que la cirugía y la radioterapia, eliminan, destruyen o dañan las células cancerosas en un área específica, la quimioterapia funciona en todo el cuerpo. Los medicamentos quimioterapéuticos pueden destruir las células cancerosas que han hecho metástasis, es decir que se han propagado a otras partes del cuerpo alejadas del tumor primario (original).

Estos medicamentos llegan prácticamente a todos los tejidos del organismo y ejercen su acción, tanto sobre las células malignas como las sanas. Debido al efecto de los medicamentos sobre las células sanas, pueden aparecer síntomas no deseados más o menos intensos y casi siempre pasajeros.

Aunque se habla de quimioterapia en general, existen tratamientos muy diferentes a la hora de aplicarlo a los pacientes:

  • La quimioterapia puede utilizar una o varias sustancias diferentes según la enfermedad de que se trate.

  • Una misma medicina puede emplearse y ser útil a veces en el tratamiento de diferentes tumores.

  • La dosis de un medicamento puede variar aún para un mismo tipo de cáncer, dependiendo del paciente.

  • Un fármaco puede ser específico para un tipo de cáncer, y no ser útil para otros tumores.

Administración de la quimioterapia

El médico oncólogo es el que decide qué medicamentos y en qué dosis son necesarios para cada paciente. La frecuencia y la duración de su tratamiento dependen del tipo de cáncer que usted padece, de los objetivos del tratamiento, de los medicamentos que se van a utilizar y de la forma en que su cuerpo responda a ellos. Usted podría recibir tratamiento diario, semanal o mensual; pero por lo general los tratamientos se administran en ciclos intermitentes que incluyen períodos de descanso para que su cuerpo pueda recuperar las células sanas y recobrar su fuerza.

Los tratamientos de quimioterapia pueden administrarse de diferentes formas:

  • Vía intravenosa. Es la más frecuentemente empleada. Los fármacos se introducen en el organismo a través de una inyección en una vena (generalmente las del brazo). Con el empleo de la vía intravenosa, es necesario que el paciente acuda al hospital de día. Tras unas horas allí, el paciente puede irse a su domicilio hasta el inicio del próximo ciclo. Según el protocolo utilizado y determinadas circunstancias (como por ejemplo, el estado del paciente), a veces éste tiene que ser ingresado durante unos días en el hospital.

  • Vía oral. El paciente toma por la boca la medicación, en forma de líquidos, comprimidos o sobres. Sólo es necesario el desplazamiento al hospital para el control periódico del tratamiento (la consulta y realización de análisis). Esta vía se emplea cada vez con más frecuencia, pero no siempre es una opción disponible.

  • Otras formas de administración incluyen: intratecal, intraarterial, intracavitaria, intramuscular, intralesional y tópica (sobre la piel).

Otros medicamentos y la Quimioterapia

Algunas medicinas pueden interferir con los efectos de la quimioterapia. Para tener la seguridad de que el tratamiento sea lo más eficaz posible, informe a su médico de todas las medicinas con receta o sin receta médica (aun cuando no las considere medicinas) que está usted tomando.

Su médico le indicará si debe suspender alguno de estos medicamentos antes de empezar con la quimioterapia. Una vez iniciados los tratamientos, consulte a su médico antes de tomar nuevas medicinas o suspender las que ya está tomando.

El Trabajo y la Quimioterapia

La capacidad para continuar trabajando, asistiendo a la escuela o hacer otras actividades depende del tratamiento y de cómo éste le afecte. Algunos tratamientos requieren una estadía en el hospital por una o más semanas, pero la mayoría de las personas están en condiciones aptas para trabajar durante el tratamiento.

Recomendación:

Usted podría programar sus tratamientos justo antes del fin de semana para que interfieran lo menos posible con su trabajo. Pregúntele a su medico sobre la posibilidad de obtener una licencia medica en su caso en particular.

Emergencias durante la Quimioterapia

A lo largo del tratamiento con quimioterapia usted se puede encontrar en alguna situación en la que es necesario tomar una decisión: bien esperar a la próxima visita para comunicar a su médico un nuevo síntoma o bien acudir a su consulta sin demora.

Debe acudir, sin demora, al hospital si entre ciclo y ciclo aprecia:

  • Fiebre de 38°C o mayor.

  • Dificultad para respirar o tos con expectoración purulenta (secreción verdosa).

  • Sangrado o moretones sin motivo.

  • Erupción o reacción alérgica, como hinchazón, picazón severa o respiración con silbido.

  • Escalofrío intenso.

  • Dolor o irritación en el área donde se inyectó la quimioterapia o se colocó el catéter.

  • Un dolor extraño, incluyendo dolores de cabeza intensos.

  • Diarrea o vómitos importantes y persistentes.

  • Sangre en el excremento o en la orina.

  • Sangrado por las encías.

  • Dolor anal y/o ulceración.

  • Inflamación y dolor de una extremidad (una pierna o un brazo).


Efectos Secundarios de la Quimioterapia

La causa de los efectos secundarios es el daño ocasionado al tejido sano. Aún cuando los efectos secundarios no siempre son tan graves como usted podría esperar, muchas personas se preocupan por este aspecto del tratamiento contra el cáncer.

Las células normales con mayores probabilidades de ser afectadas son las células productoras de sangre en la médula ósea, así como las células de la boca, del tracto digestivo, del sistema reproductor y los folículos del cabello. Algunos medicamentos quimioterapéuticos pueden dañar las células del corazón, los riñones, la vejiga, los pulmones y el sistema nervioso.

Los efectos secundarios de la quimioterapia más comunes incluyen:

  • Náuseas y vómitos.

  • Caída del cabello.

  • Cansancio.

  • Aumento de probabilidades de moretones y sangrado.

  • Anemia.

  • Infección.

Otros efectos secundarios menos comunes son:

  • Problemas intestinales.

  • Cambios en el apetito y peso.

  • Llagas en la boca, encías y garganta.

  • Problemas en los nervios y músculos.

  • Piel seca.

  • Irritación de los riñones y la vejiga.

  • Efectos relacionados con la sexualidad y la fertilidad en los órganos reproductores.

Reglas que debe recordar sobre los efectos secundarios

  • Todas las personas no experimentan todos los efectos secundarios y algunas personas experimentan unos pocos, si es que experimentan alguno.

  • La gravedad de los efectos secundarios varía en gran medida de acuerdo con la persona.

  • La respuesta del tumor al tratamiento es independiente del número e intensidad de los efectos secundarios provocados por el mismo. Es decir, el hecho de no desarrollar síntomas durante la quimioterapia no significa que no esté actuando sobre la enfermedad, y viceversa.

  • Asegúrese de hablar con su médico o enfermera sobre los efectos secundarios que tienen mayores probabilidades de ocurrir con su quimioterapia, cuánto durarán, qué tan graves pueden ser y cuándo debe buscar atención médica.

  • Su médico podría prescribir medicinas para prevenir algunos efectos secundarios antes de que aparezcan.

  • La mayor parte de los enfermos pueden seguir realizando sus actividades diarias durante el tratamiento. Pero es difícil conocer de antemano, en cada caso, si se podrá seguir desarrollando una vida normal. A veces, es necesario disminuir el ritmo de vida y descansar durante algunos días tras la administración del tratamiento.

  • La mayoría de los efectos secundarios desaparecen gradualmente después de que termina el tratamiento. El tiempo de recuperación de algunos efectos secundarios y de recobrar energías varía de una persona a otra y depende de muchos factores, incluyendo su estado general de salud y el tipo de los medicamentos que esté recibiendo. Algunos efectos secundarios toman meses o años para desaparecer por completo. Algunas veces los efectos secundarios pueden durar toda la vida, un ejemplo es cuando la quimioterapia causa daño permanente al corazón, los pulmones, los riñones o a los órganos reproductores.

Algunos Efectos Secundarios Comunes

- Alteraciones de la médula ósea

La médula ósea se encuentra situada en el interior de determinados huesos y se encarga de producir tres importantes componentes de la sangre:

  • Glóbulos rojos, los cuales llevan el oxígeno a las células de todo el cuerpo.

  • Glóbulos blancos, los cuales combaten las infecciones.

  • Plaquetas, las cuales ayudan a la coagulación de la sangre y detienen el sangrado.

Durante los tratamientos de quimioterapia se destruyen algunas de las células de la médula ósea, por lo que se producen pocas células sanguíneas. Una disminución en los niveles de cualquiera de estas células da como resultado la aparición de efectos secundarios específicos (anemia, sangrados, coágulos o infecciones).

Su médico revisará su recuento sanguíneo (hemograma) con frecuencia durante su tratamiento y puede recetarle medicinas especiales (factores de crecimiento) para ayudarle a que su médula ósea produzca células sanguíneas nuevas.

- Anemia

La función principal de los glóbulos rojos es transportar oxígeno desde los pulmones al resto del organismo. Cuando en la sangre hay pocos glóbulos rojos, los distintos órganos no obtienen oxígeno suficiente para funcionar correctamente. A esta situación se le denomina anemia y se acompaña de múltiples síntomas:

  • Debilidad.

  • Cansancio.

  • Sensación de falta de aire ante pequeños esfuerzos.

  • Palpitaciones (aumento de la frecuencia cardiaca).

  • Mareos.

  • Palidez de la piel y las mucosas.

  • Tendencia a sentir frío.

Considere las sugerencias presentadas en la sección anterior para combatir los síntomas de la anemia. Informe de cualquier síntoma a su médico. Su médico verificará su recuento de células sanguíneas (hemograma) frecuentemente durante su tratamiento. Si su recuento de glóbulos rojos baja demasiado, usted podría necesitar una transfusión de sangre o tratamiento con un factor de crecimiento para estimular la producción de glóbulos rojos de la médula ósea.

- Infección

Los leucocitos o glóbulos blancos son las células que nos defienden de los microorganismos (agentes que pueden causar infecciones en el organismo). Con frecuencia, la quimioterapia disminuye el número de glóbulos blancos en la sangre. Esto provoca un descenso en las defensas del cuerpo (inmunodepresión). Cuando un paciente está inmunodeprimido, tiene mayor riesgo de padecer una infección y generalmente puede ser más grave que una persona con sus defensas normales.

Las infecciones pueden comenzar en casi cualquier parte del cuerpo y comienzan, con mayor frecuencia, en la boca, la piel, los pulmones, el tracto urinario, el recto y los órganos reproductores.

Si su recuento de glóbulos blancos disminuye demasiado, su médico podría posponer el tratamiento, disminuir la dosis de quimioterapia o prescribir un tratamiento con un factor de crecimiento que estimule la producción de glóbulos blancos en la médula ósea.

Técnicas para prevenir las infecciones:

  • Lávese las manos con frecuencia durante el día, especialmente antes de comer y después de ir al baño.

  • Manténgase alejado de personas que padezcan enfermedades contagiosas tales como resfriados, influenza, sarampión o varicela.

  • Evite estar en lugares donde hay mucha gente.

  • No se vacune contra nada sin antes haber preguntado a su médico si no hay inconveniente.

  • No se acerque a personas que han sido vacunados recientemente contra varicela o gripe. (Consulte con su médico sobre cuáles vacunas son importantes y por cuanto tiempo debe evitarlas).

  • Limpie suavemente, pero en su totalidad, el área rectal después de cada evacuación. Consulte a su médico en caso de notar irritación en esa zona o si aparecen hemorroides. Además, consulte a su médico antes de usar enemas o supositorios.

  • Evite cortar las cutículas de las uñas.

  • Tenga cuidado de no cortarse o pincharse al usar tijeras, agujas o cuchillos.

  • Use una máquina de afeitar eléctrica en lugar de una navaja, para prevenir cortadas en la piel.

  • Use un cepillo de dientes extra suave para no lastimar sus encías.

  • No apriete ni rasque los barros o espinillas en la piel.

  • Báñese con agua tibia o fría (no caliente) en la bañera (tina), en la ducha (regadera) o con una esponja todos los días. Seque su piel suavemente, sin frotar.

  • Use loción o aceite para suavizar y sanar su piel si se torna seca y agrietada.

  • Limpie inmediatamente las cortaduras y raspaduras con agua tibia, jabón y un antiséptico.

  • Use guantes protectores cuando trabaje en el jardín o para limpiar lo que ensucien los animales y otros, especialmente los niños pequeños.

Aun cuando usted sea extremadamente cuidadoso, su organismo puede no estar en condiciones de combatir infecciones cuando baja su recuento de glóbulos blancos. Esté atento a los signos y síntomas que pudieran indicar que tiene una infección y revise su propio cuerpo con regularidad para detectar estos signos, poniendo especial atención a sus ojos, nariz, boca y a la región genital y rectal.

Los síntomas de infección incluyen:

  • Fiebre de 38° C o mayor.

  • Escalofríos.

  • Sudor.

  • Sensación de ardor al orinar.

  • Tos fuerte o irritación de garganta.

  • Secreción o picazón vaginal inusual.

  • Enrojecimiento, hinchazón o molestia, especialmente alrededor de una herida, en una llaga, barro o en el sitio del catéter intravenoso o del dispositivo de acceso vascular.

  • Dolor abdominal.

Problemas de sangrado o coágulos

Las plaquetas poseen un papel muy importante en la coagulación de la sangre, y se encargan de realizar el taponamiento (coágulo) y evitar la hemorragia en caso de herida.

Los medicamentos quimioterapéuticos pueden afectar la capacidad de la médula ósea de producir plaquetas. Si su sangre no tiene suficientes plaquetas, puede sangrar o crear moretones más fácilmente, aun con la menor lesión.

Si sus plaquetas están bajas, es importante adoptar una serie de precauciones para evitar posibles hemorragias:

  • No tome ninguna medicina sin antes hablar con su médico. Esto incluye aspirinas, pastillas sin aspirina para el dolor, incluyendo el acetaminofén, ibuprofeno y cualquier otro medicamento que puede usted comprar sin una receta médica. Algunos de estos medicamentos pueden debilitar las plaquetas y empeorar los problemas de sangrado.

  • No tome bebidas alcohólicas a menos que su médico lo autorice.

  • Use un cepillo muy suave para limpiar sus dientes.

  • Si tiene goteo nasal, limpie su nariz sonándose suavemente con un pañuelo suave.

  • Tenga cuidado de no cortarse ni pincharse al usar tijeras, agujas, cuchillos o herramientas.

  • Tenga cuidado de no quemarse al planchar o cocinar. Use un guante acojinado al meter o sacar algo del horno.

  • Evite deportes de contacto y otras actividades que pudieran originar una lesión.

  • Use una máquina de afeitar eléctrica en lugar de una navaja de afeitar.

Los síntomas de que sus plaquetas están bajas pueden ser:

  • Moretones inesperados.

  • Pequeñas manchas rojas debajo de la piel.

  • Color rojizo o rosado en la orina.

  • Desechos fecales de color negro o con sangre.

  • Cualquier sangrado de las encías o la nariz.

  • Dolores de cabeza intensos.

  • Mareos.

  • Aumento de la debilidad.

  • Dolor en las articulaciones y músculos.

Su médico revisará frecuentemente su recuento de plaquetas durante su tratamiento. En caso de una baja severa usted pudiera necesitar una transfusión de plaquetas.

Náuseas y vómitos

Las náuseas y los vómitos son los efectos secundarios más frecuentes de la quimioterapia y suelen ser los más temidos.

La frecuencia de aparición y la intensidad dependen de los medicamentos que se empleen, de la dosis administrada, del esquema de tratamiento y de la susceptibilidad individual.

Las náuseas y vómitos pueden aparecer tempranamente (1 ó 2 horas tras la administración) o tardíamente (24 horas después del ciclo). Generalmente desaparecen en uno o dos días.

Personas que han experimentado náuseas y vómitos después de la última quimioterapia y que además tienen un alto nivel de ansiedad pueden presentar vómitos anticipatorios (se presentan antes de administrar el tratamiento). Este cuadro aparece por asociación de estímulos del ambiente (distintos a la quimioterapia) con la propia quimioterapia. Por ejemplo, asocian el olor del hospital a la quimioterapia, por lo que cuando entran en el centro sanitario se desencadenan los vómitos.

Su oncólogo conoce qué fármacos son los que con mayor frecuencia provocan estos síntomas. Si el tratamiento incluye alguno de ellos, probablemente inicie (al mismo tiempo que la quimioterapia) un tratamiento con algún fármaco antiemético (anti-náuseas). Este es un medicamento cuya finalidad es hacer disminuir o desaparecer las náuseas y vómitos.

En los vómitos anticipatorios, además de los antieméticos, puede ser de utilidad emplear ansiolíticos y técnicas de relajación, que le ayuden a reducir el nivel general de ansiedad.

Si aparecen los síntomas o siente malestar, debe decírselo a su médico. Además, puede poner en práctica una serie de consejos:

  • Acuda a la quimio habiendo desayunado, con moderación por lo menos 2 horas antes del tratamiento.

  • Reparta la comida en pequeñas cantidades, 5-6 veces al día. De esta manera el estómago nunca estará excesivamente lleno ni completamente vacío. Evite las comidas abundantes después del tratamiento.

  • Evite olores desagradables o muy fuertes (comida, perfumes, humo). Es preferible que en los días inmediatos al tratamiento, otra persona se encargue de preparar las comidas.

  • Es aconsejable tomar las comidas a temperatura ambiente o frescas, ya que las calientes pueden favorecer la aparición de náuseas.

  • Coma despacio, masticando bien los alimentos de modo que los alimentos entren lentamente al estómago y no se llene excesivamente.

  • Evite comidas ricas en grasas (frituras, salsas, quesos grasos, leche entera, etc.) ya que dificultan la digestión.

  • Coma alimentos secos, como tostadas y cereales. Estos suelen aliviar la irritación del estómago.

  • Si las náuseas son un problema por la mañana, trate de comer alimentos secos, como cereal, pan tostado o galletas, antes de levantarse (no haga esto si siente la boca o garganta irritada o seca).

  • Beba líquidos fríos a pequeños sorbos a lo largo de todo el día. Es preferible no beber durante las comidas, ya que favorece la sensación de llenado e hinchazón.

  • Descanse después de cada comida, preferiblemente sentado, al menos durante una hora.

  • Evite que la ropa le apriete a la altura del estómago.

  • Respire profundamente y despacio cuando sienta náuseas.

  • Distráigase hablando con amigos o familiares, escuchando música o viendo una película o programa de televisión.

  • Utilice técnicas de relajación.

  • No utilice las prótesis dentales (dentadura postiza, puentes dentales) durante los días que reciba tratamiento ya que pueden favorecer el vómito.

  • En algunos casos pueden producirse llagas que requieran de algún tipo de tratamiento para evitar el dolor mientras se curan. Si fuera éste su caso, contacte con su médico.

  • No se olvide tomar la medicación que le haya recetado el médico.

  • No se deben realizar intervenciones dentales (empastes, endodoncias o extracciones dentales) mientras reciba la quimioterapia, consulte a su médico ante cualquier duda.

En el caso de vómitos

  • Consulte siempre con su médico si vomita continuamente todo lo que se come y se bebe, incluida la medicación, durante más de 24 horas.

  • Haga dieta absoluta, bebiendo agua fresca a pequeños sorbos cada 10-15 minutos. Si no tolera nada de líquido, debe consultar con su médico pues existe riesgo de deshidratación.

  • Si se toleran líquidos, a las 4-6 horas puede aumentar progresivamente los líquidos que se ingieren.

  • Tras 24 horas sin vómitos inicie una dieta blanda suave (preferiblemente alimentos cocidos).


Mucosa Oral (La Boca)

Las células de la mucosa se dividen de forma rápida, por lo que son muy sensibles a los efectos de la quimioterapia. Por esto pueden aparecer alteraciones en la mucosa en más de la mitad de los pacientes sometidos a quimioterapia.

La alteración más frecuente de la mucosa de la boca durante el tratamiento es la mucositis. Consiste en una inflamación acompañada de llagas o úlceras dolorosas, y que en ocasiones pueden sangrar.

Suele aparecer de 7 a 10 días después de iniciar la quimioterapia y generalmente (si no existe infección) mejora de 1 a 2 semanas después.

La boca es una zona del cuerpo con un nivel elevado de bacterias y hongos. Cuando la mucosa está alterada y se destruye, como ocurre en la mucositis, se infecta con facilidad. Esto dificulta su curación pudiéndo provocar infecciones (sobre todo si el paciente tiene las defensas disminuidas) que a su vez pueden provocar problemas graves.

Estas complicaciones pueden reducirse si se siguen una serie de recomendaciones:

Antes de iniciar el tratamiento

  • Mantenga una dieta sana y equilibrada.

  • Realice una adecuada higiene bucal.

  • Consulte con el dentista varias semanas antes de iniciar el tratamiento, para que valore el estado de la boca y pueda realizar los tratamientos oportunos (limpieza de la misma, empaste de piezas cariadas, tratamiento de abscesos, etc...).

Durante el tratamiento

  • Utilice un cepillo con cerdas suaves (preferiblemente infantil) para evitar lesionar las encías.

  • Cepíllese los dientes después de cada comida (incluido almuerzo y merienda).

  • No utilice enjuagues que contengan alcohol y puedan irritar la mucosa.

  • Utilice pasta de dientes suave.

  • Utilice hilo dental para limpiar la placa entre los dientes.

  • Triture los alimentos muy duros e intente comer alimentos blandos y fríos como los helados, sandía, papillas y alimentos envasados de bebé.

  • Beba mucho líquido. Utilice también chicles o caramelos sin azúcar para favorecer la salivación.

  • No fume ni consuma bebidas irritantes como alcohol o café.

  • Si tiene dentadura postiza, evite su uso continuo, ya que podría dañar más la mucosa. Empléela sólo en casos necesarios (para comer o salir a la calle).

Si aparece la mucositis

  • Extreme aún más la limpieza de la boca (cada 4 horas).

  • Realice enjuagues con agua de bicarbonato o de manzanilla fría.

  • Tome alimentos blandos o triturados, preferiblemente fríos o a temperatura ambiente.

  • Si tiene llagas, evite los alimentos y los jugos ácidos como el tomate, el limón y la naranja. Los jugos de pera y albaricoque y las verduras se toleran muy bien.

  • El médico añadirá, si es preciso, anestésicos locales y tratamiento para evitar la infección por hongos.

  • No utilice dentadura postiza, salvo para circunstancias imprescindibles (comer).

Consejos prácticos en alimentación

La mucositis es un proceso que habitualmente se acompaña de molestias, que se acentúan durante la ingesta, por lo que es frecuente que tiendas a comer menos.
Esta reducción en la cantidad de alimento suele acompañarse de pérdida de peso y de proteínas, por lo que durante este período es aconsejable que añada a su dieta alimentos ricos en proteínas, grasas y carbohidratos (carne, pescado, huevos, nata, aceite, etc.).

Recomendaciones

  • Tome preferiblemente comida blanda como purés, queso, yogures, frutas como el melón, pera, guineo, etc.

  • Tome la leche y yogures enteros, ya que contienen toda su grasa y le proporcionarán más calorías.

  • Evite cualquier comida que pueda irritar las mucosas como jugo de naranja o limón, alimentos muy aderezados o salados, o alimentos duros como el pan, tostadas o picaderas (comida de funditas).

  • Corte la comida en trozos muy pequeños.

  • Procure tomar los alimentos fríos o a temperatura ambiente, ya que el calor puede irritar aún más la mucosa.

  • Evite las bebidas irritantes o gaseosas.

  • No fume.

  • Realice enjuagues con agua de manzanilla, ya que tiene propiedades calmantes.

Si tiene dificultades para tragar la medicación que le ha prescrito su médico, consulte con él si puede triturar o partir los comprimidos antes de hacerlo por su cuenta.

Si le molesta la sequedad de la boca o ésta le impide comer con comodidad, trate lo siguiente:

  • Pregúntele a su médico si deberá usar un producto de saliva artificial para humedecer la boca.

  • Tome muchos líquidos.

  • Chupe trocitos de hielo, paletas heladas o caramelos duros sin azúcar.

  • Mastique chicle sin azúcar.

  • Humedezca los alimentos secos con mantequilla, margarina, salsas o caldo.

  • Moje los alimentos secos y crujientes en líquidos ligeros.

  • Coma alimentos suaves y en forma de puré.

  • Utilice bálsamo para los labios si éstos se tornan secos.

Diarrea

La diarrea puede tener varias causas, entre ellas el tratamiento de quimioterapia o la radioterapia abdominal, así como la intolerancia a ciertos tipos de alimentos o una infección intestinal. Cuando la quimioterapia afecta a las células que recubren el intestino, su funcionamiento puede verse alterado. Como consecuencia, se pierde la capacidad de absorber agua y distintos nutrientes, dando lugar a la aparición de diarrea.

Consejos para cuando se presenta la diarrea

  • En las primeras horas tras el inicio de la diarrea es preferible que realice dieta absoluta, de tal forma que el intestino descanse.

  • Tome muchos líquidos para reemplazar los que ha perdido con la diarrea; los mejores son los líquidos ligeros, claros, tales como el jugo de manzana, el agua, el té ligero, los caldos claros o el refresco. Tome los líquidos despacio en pequeños sorbos cada 5 ó 10 minutos y asegúrese de que los líquidos están a temperatura ambiente. Si son bebidas gaseosas, deje que pierdan el gas antes de tomarlas.

  • Evite la leche y los productos lácteos si éstos empeoran su diarrea.

  • Cuando la diarrea comience a mejorar puede comenzar a tomar alimentos sin grasas y fáciles de digerir (pan blanco, arroz blanco o fideos, cereales cremosos, guineos maduros, frutas cocidas o enlatadas sin cáscara, requesón (queso fresco), yogur, huevos, puré de papas o papa al horno sin cáscara, puré de verduras, pollo o pavo sin piel y pescado, manzana asada, etc.).

  • Prepare los alimentos cocidos o a la plancha.

  • Elimine las comidas con alto contenido en fibra que puedan favorecer la diarrea y los cólicos. No coma alimentos fritos, grasosos o condimentados.

  • Elimine de su dieta bebidas irritantes como café o bebidas alcohólicas.

  • No se olvide de informar a su médico cuanto antes.

Estreñimiento

El estreñimiento es un síntoma común en pacientes con tratamiento oncológico o que toman analgésicos (calmantes).

Es importante que trate de modificar su alimentación e incremente la actividad física para favorecer el tránsito intestinal. Los siguientes consejos pueden servir para aliviar el estreñimiento:

  • Beba líquidos abundantes a lo largo del día, favorecen la hidratación de las heces y su evacuación.

  • Tome alimentos ricos en fibra, como pan o arroz integral, frutas, verduras, frutos secos, etc., ya que favorecen el tránsito intestinal.

  • Las legumbres son alimentos muy ricos en fibra, es aconsejable que los tome varias veces a la semana.

  • Realice ejercicio suave todos los días. El más adecuado es caminar.

  • Mantenga un horario fijo para ir al baño. No ignore la necesidad de evacuar su intestino.

  • No olvide consultar con su médico antes de tomar cualquier laxante.

Alteraciones de las Vías Urinarias

Algunos medicamentos quimioterapéuticos pueden irritar la vejiga o causar daño temporal o permanente en los riñones. Pueden causar cambios en el color de su orina (naranja, rojo o amarillo) o darle un fuerte olor a medicina. Durante un corto tiempo también pueden afectar el color y el olor del semen.

Pregúntele a su médico si los medicamentos quimioterapéuticos en su caso se encuentran entre los que causan estos efectos, e informe a su médico sobre cualquier síntoma que pudiera indicar un problema.

Los signos que hay que vigilar incluyen:

  • Dolor y ardor al orinar.

  • Orinar con frecuencia.

  • Sensación de tener que orinar inmediatamente.

  • Orina de color rojizo o con sangre (algunos medicamentos de quimioterapia cambiarán el color de su orina. Infórmele a su médico o enfermera si esto ocurre).

  • Fiebre.

  • Escalofríos.

Tome muchos líquidos para asegurarse de que haya buen flujo de orina y ayudar a prevenir problemas. El agua, los jugos, el café, el té, la sopa, los refrescos, el caldo, el helado, las paletas heladas y las gelatinas se consideran líquidos.

Alteraciones Neurológicas y Musculares

Algunos medicamentos de quimioterapia pueden ser capaces de provocar lesiones en los nervios de los distintos órganos y partes de nuestro cuerpo, pudiendo producir neuropatía periférica, un padecimiento que causa hormigueo o picazón, ardor, dolor, debilidad o entumecimiento en las manos y los pies.

Usted pudiera sentir los siguientes síntomas relacionados con los nervios:

  • Pérdida de la sensibilidad.

  • Pérdida del equilibrio.

  • Torpeza en los movimientos.

  • Debilidad.

  • Dificultad para levantar objetos y para abrocharse la ropa o coser.

  • Dificultad para caminar.

  • Dolor en las quijadas.

  • Pérdida de la audición.

  • Dolor de estómago.

  • Estreñimiento.

Además de afectar los nervios, ciertos medicamentos quimioterapéuticos también pueden afectar los músculos volviéndolos débiles, cansados o adoloridos.

Los efectos en los nervios y en los músculos causan frustración y, en la mayoría de los casos, no son graves si se detectan a tiempo. Por lo general son temporales y mejorarán con el tiempo. Sin embargo, quizá su médico recomiende suspender la quimioterapia temporalmente o usar un medicamento adicional para disminuir la intensidad de los sintomas, por lo que usted debe informar de inmediato si aparecen síntomas en los nervios o en los músculos.

Las precauciones y el sentido común pueden ayudarle a sobrellevar problemas con los nervios y los músculos. Siga los consejos siguientes:

  • Si siente los dedos entumecidos, por ejemplo, tenga mucho cuidado al manejar objetos puntiagudos, calientes o que de alguna otra manera puedan representar un peligro.

  • Si su equilibrio ha sido afectado, muévase con mucho cuidado, utilice los pasamanos en las escaleras y coloque una alfombrita de baño en la bañera o en la ducha.

Estas alteraciones neurológicas son pasajeras y suelen desaparecer tras finalizar el tratamiento. Sin embargo, en algunos casos la recuperación puede ser lenta y no se aprecia hasta meses después de finalizar el mismo.

Alteración del gusto y del olfato

La alteración del gusto durante el tratamiento con quimioterapia es un efecto secundario bastante frecuente.

La modificación del sabor de determinados alimentos se produce por el daño a las papilas gustativas de la lengua y paladar. Los pacientes notan una disminución en el sabor de algunas comidas, o bien perciben un gusto metálico o amargo (sobre todo con alimentos ricos en proteínas, como la carne y pescado). En general, este síntoma desaparece semanas después de finalizar el tratamiento.

Una modificación del gusto puede favorecer que el paciente deje de disfrutar de la comida. Incluso puede resultarle desagradable, contribuyendo a la falta de apetito y la pérdida de peso.

Si éste es su caso, es aconsejable que modifique determinadas costumbres a la hora de preparar la comida de tal forma que se minimice el sabor metálico:

  • Prepare las comidas con buen aspecto y olor agradable.

  • Si le desagrada el olor mientras cocina, pida a algún familiar que lo haga por usted.

  • Realice enjuagues con agua de manzanilla o bicarbonato antes de comer para limpiar la boca.

  • Sustituya la carne roja por pollo, pavo, huevos o legumbres, tienen un olor y sabor menos intenso.

  • En el caso de que tenga sabor metálico, sustituya los cubiertos habituales por unos de plástico.

  • Emplee especias suaves en la preparación de las comidas y evite los condimentos muy agrios como el vinagre o limón.

  • Sírvase la comida a temperatura ambiente (desprende menos olor).

  • Mantenga una buena higiene oral y dental.

Alteraciones de la fertilidad

La quimioterapia puede afectar, pero no siempre, los órganos sexuales y su funcionamiento. Los posibles efectos secundarios dependerán de los medicamentos utilizados y de su edad, así como de su estado general de salud.

Hombres

Los medicamentos de la quimioterapia pueden disminuir el número de espermatozoides, reducir su capacidad de movimiento o causar otras anormalidades. Estos cambios pueden resultar en esterilidad temporal o permanente. La esterilidad afecta la capacidad de un hombre para engendrar hijos, pero no afecta su capacidad para realizar el acto sexual aunque a veces esta puede verse afectada por los efectos neurológicos de algunos fármacos.

Debido a que puede ocurrir la esterilidad permanente, es importante discutir este punto con su médico antes de empezar su quimioterapia. Usted podría pensar en la conveniencia de almacenar sus espermatozoides para uso futuro.

Los hombres en tratamiento de quimioterapia deberán usar métodos efectivos para el control de la natalidad con sus parejas mientras dura el tratamiento, debido a los efectos dañinos de los medicamentos de quimioterapia sobre los cromosomas de los espermatozoides. Pregúntele a su médico cuándo puede dejar de usar dichos métodos de control para este propósito.

Mujeres

La quimioterapia puede dañar los ovarios y reducir la cantidad de hormonas que producen. Como resultado, usted podría presentar estos efectos secundarios:

Sus períodos menstruales se pueden tornar irregulares o suspenderse totalmente mientras dura el tratamiento de quimioterapia.

Usted pudiera presentar síntomas parecidos a los de la menopausia, tales como sofocos repentinos de calor, picazón, ardor o sequedad de los tejidos de la vagina. Estos cambios en los tejidos pueden hacer que el acto sexual sea incómodo, pero los síntomas por lo general pueden ser aliviados usando un lubricante vaginal a base de agua.

Es posible que usted se torne más propensa a contraer infecciones vaginales. Para ayudar a prevenir la infección, evite el uso de lubricantes a base de aceite, tales como la vaselina, use ropa interior de algodón y pantimedias con forro de algodón con ventilación; no use pantalones largos o cortos ajustados. Su médico también puede recetar una crema o supositorio vaginal para reducir las probabilidades de infección, pero si ésta ocurre, deberá ser tratada de inmediato.

Usted podría quedar estéril (incapacidad para quedar embarazada). El hecho de que ocurra la esterilidad y por cuánto tiempo depende de muchos factores, incluyendo el tipo de medicamento, la dosis administrada y su edad.

Estos pueden ser mejorados con las siguientes recomendaciones:

  • La mayor parte de los síntomas locales pueden mejorar con el empleo de lubricantes antes de iniciar las relaciones sexuales.

  • Es importante que hable con su oncólogo sobre la duración de la amenorrea (ausencia de reglas), ya que en algunos casos ésta es transitoria y los ovarios comienzan a producir hormonas sexuales tras finalizar el tratamiento En otros casos, es definitiva y su oncólogo valorará la posibilidad de tratamiento con terapia hormonal sustitutiva.

  • Es importante destacar que en determinados tumores, como el de mama, la pérdida de la función del ovario empleando fármacos (hormonoterapia), radioterapia o cirugía (ablación ovárica) es una parte esencial del tratamiento.

Alteraciones de la sexualidad

Algunos síntomas del tratamiento con quimioterapia (náuseas, vómitos, malestar, diarrea, mucositis) disminuyen o hacen desaparecer el deseo y la apetencia sexual. La alopecia (pérdida del cabello) puede disminuir la autoestima y afectar negativamente la imagen corporal del enfermo, pudiendo ser también una causa importante en la pérdida de interés sexual.

Generalmente, cuando los efectos secundarios mejoran o desaparecen, el deseo sexual suele restablecerse.

Algunas personas se sienten más cercanas que nunca a sus parejas y aumentan el deseo de actividad sexual. Otras no experimentan ningún cambio, o muy poco, en lo que respecta al deseo sexual y nivel de energía. Sin embargo, otras personas sienten que su interés en las relaciones sexuales disminuye debido al estrés físico y emocional de tener cáncer y recibir tratamientos de quimioterapia.

Estas presiones pueden incluir:

  • Preocupación acerca de los cambios en su apariencia física.

  • Ansiedad por la salud, la familia o las finanzas.

  • Efectos secundarios, incluidos el cansancio y los cambios hormonales.

Las preocupaciones o temores de uno de los miembros de la pareja pueden afectar también las relaciones sexuales. A algunos puede preocuparles que la intimidad física pueda hacerle daño a la persona con cáncer; otros pueden temer "contagiarse" de cáncer o que les afecten los medicamentos.

Usted y su pareja pueden aclarar muchos de estos malos entendimientos hablando con su médico u otro consejero que pueda proporcionarles la información y tranquilidad que usted necesita sobre sus preocupaciones sexuales.

Usted y su pareja también deberán de tratar de compartir sus sentimientos mutuamente. Si es difícil para ustedes hablar de sexo, cáncer, o ambos, pueden hablar con un consejero que pueda ayudarles a comunicarse de una manera más abierta.

Si usted se sentía a gusto y disfrutaba de sus relaciones sexuales antes de empezar el tratamiento, existen posibilidades de que seguirá sintiendo placer en sus relaciones sexuales durante el tiempo que dure su tratamiento. Sin embargo, puede ser que descubra que la intimidad toma un nuevo significado y características. El abrazarse, tocarse y acariciarse puede convertirse en algo más importante que el acto sexual en sí, mientras que el acto sexual se puede tornar menos importante.

Alteraciones del Cabello, Piel y Uñas

Caída del cabello.

La caída del cabello, también llamada alopecia, es un efecto secundario frecuente del tratamiento quimioterápico. Se produce por la acción de los distintos fármacos sobre el folículo piloso del cuero cabelludo, provocando una destrucción del mismo y por tanto la pérdida del pelo.

Es un efecto secundario que no aparece siempre, ya que depende fundamentalmente del tipo de medicamento empleado. Existe la posibilidad de que la caída de pelo sea generalizada (es decir, que además de afectar al cuero cabelludo, también lo haga a otras partes del cuerpo como: axilas, brazos, piernas, cejas, pestañas, genitales, etc.).

La alopecia secundaria al tratamiento con quimioterapia es temporal siempre. Aunque el cabello puede crecer con características diferentes a las originales (color, textura, etc.).

En el caso de que su oncólogo le indique la posibilidad de aparición de alopecia, pueden seguirse una serie de recomendaciones:

Previo a su caída (El cabello no tiene por qué caerse durante el primer ciclo de quimioterapia, sino que puede ocurrir tras varios ciclos)

  • Emplee siempre champús suave.

  • Utilice habitualmente acondicionador para el cabello.

  • Séquese el pelo al aire, o con un secador a baja temperatura y no se haga rolos.

  • No emplee cepillos para peinar el cabello mientras se seca.

  • No se tiña el pelo o se haga permanentes.

  • Córtese el pelo antes de que comience a caer; será más fácil su manejo.

Una vez que se ha producido la caída del pelo

  • Recuerde que la piel del cuero cabelludo ya no está protegida del sol, por lo que debe cubrirla cuando salga. Puede utilizar un sombrero, un pañuelo, una gorra o crema protectora.
  • Si lo desea puede utilizar pelucas. Las hay sintéticas o de pelo natural, postizas o permanentes y las puede encontrar en establecimientos especializados.

Algunas veces, es posible que sienta resequedad y picor en el cuero cabelludo durante el tiempo que le está volviendo a crecer el pelo o mientras esté calvo/a. El uso de un champú humectante y un acondicionador para mantener el cuero cabelludo limpio puede ayudar a aliviar estas molestias. Use cremas suaves o lociones en el cuero cabelludo según sea necesario. Incluso un masaje suave en el cuero cabelludo le puede hacer sentir más aliviado.

Alteraciones de la piel y las uñas

Es frecuente que durante el tratamiento con quimioterapia se presenten alteraciones, generalmente de poca importancia, en la piel y las uñas. Consisten en la aparición de prurito o picor, eritema o color rojo de la piel, sequedad, descamación y acné.

Las uñas se vuelven de coloración oscura, quebradizas, rompiéndose con facilidad y suelen aparecer bandas verticales.

Pueden mejorarse si se llevan a cabo las siguientes recomendaciones:

  • Mantenga la piel limpia y seca.

  • Si tiene la piel seca, evite baños calientes prolongados (que resecan más la piel).

  • Evite lociones que contengan alcohol (perfumes, colonias, cremas de afeitar).

  • Utilice cremas hidratantes diariamente.

  • Proteja sus uñas con guantes cuando realice tareas domésticas.

El sol puede potenciar los efectos de la quimioterapia sobre la piel (fotosensibilidad). Es importante evitar exponerse directamente, pudiendo utilizar: sombreros, sombrillas, camisetas de manga larga, protectores solares, etc.

La mayor parte de los problemas de piel no son graves, pero algunos necesitarán atención inmediata. Por ejemplo, ciertos medicamentos administrados por vía intravenosa pueden obscurecer la piel a lo largo de la vena. Esta decoloración por lo general desaparece unos cuantos meses después de haber terminado el tratamiento pero en algunos casos también pueden causar graves daños permanentes en los tejidos si se filtran fuera de la vena. Avise inmediatamente a su médico si siente ardor o dolor cuando le están administrando los medicamentos por vía intravenosa. La aparición de estos síntomas no siempre significa que existe un problema, pero siempre deben revisarse de inmediato.

Infórmele enseguida a su médico en caso de presentar picazón repentina o intensa, si aparece alguna erupción o urticaria o si tiene problemas al respirar (jadeo). Estos síntomas pueden significar que usted tiene una reacción alérgica que requiere atención inmediata.

Si usted ya ha recibido terapia de radiación, su piel puede contraer "hipersensibilización a la radiación". Durante, o poco después de la administración de ciertos medicamentos quimioterapéuticos, el área de la piel que ha recibido radiación se torna rojiza, variando en intensidad de color desde muy ligera hasta muy intensa y puede haber picazón o ardor. Esta reacción puede durar horas o aún días.

Usted puede mitigar la picazón y el ardor aplicando compresas frías húmedas sobre la superficie afectada, pero informe a su médico sobre cualquier irritación o cambios en la piel. La piel que ha recibido radiación debe ser protegida del sol.

Si los problemas de la piel y las uñas no se resuelven con los cuidados anteriores, consulte a su médico. Asegúrese de informarle si tiene enrojecimiento, dolor o cambios alrededor de sus cutículas.

Alteraciones de la Memoria y la Concentración

Se ha demostrado en investigaciones recientes que la quimioterapia también puede afectar las funciones del cerebro relacionadas con el pensamiento, conocidas como funcionamiento cognitivo, y que el efecto puede durar hasta diez años después del tratamiento. Esto le ocurre a una pequeña cantidad de pacientes y a menudo es peor cuando se administran grandes dosis de agentes quimioterapéuticos. Algunas de las funciones cerebrales afectadas son la concentración, la memoria, la comprensión y el razonamiento. Los cambios que se descubrieron en los pacientes eran muy sutiles, pero las personas que tienen problemas sí notan la diferencia en su pensamiento.

Los pacientes que han recibido quimioterapia y que tienen deterioro cognitivo le llaman a esta experiencia cerebro de quimio. Los investigadores no conocen con certeza la razón por la cual la quimioterapia afecta al cerebro de este modo ni exactamente qué cantidad de quimioterapia (o qué combinaciones) causa el problema.

Actualmente los investigadores están estudiando el problema para obtener más información para ayudar a prevenir y tratar el deterioro cognitivo en los pacientes que reciben quimioterapia. Simplemente estar conscientes de que pueden ocurrir problemas con el pensamiento puede ayudar a los pacientes y sus familiares a sentir menos aislamiento y soledad.

Si usted presenta problemas del pensamiento que interfieran con su vida diaria existen ejercicios y programas, así como tratamientos, de recapacitación de memoria que pueden ayudarles a retener o mejorar su memoria y sus destrezas de solución de problemas. Además, puede aprender estrategias que pueden ayudarle a lidiar con la pérdida del funcionamiento cognitivo. Pregúntele a su médico si le puede recomendar un profesional de la salud que le pueda ayudar con este asunto.

Cansancio

El cansancio es uno de los efectos secundarios más comunes de la quimioterapia. Puede variar desde un ligero letargo hasta sentirse completamente extenuado. El cansancio tiende a ser más intenso al principio y al final de un ciclo de tratamiento. Al igual que la mayoría de los efectos secundarios, desaparecerá una vez que haya terminado la quimioterapia.

Consejos para ayudar con el cansancio:

  • Descanse mucho y tome períodos de descanso durante el día.

  • Camine al menos 15 minutos por día. Si le resulta difícil puede dividirlos en tres caminatas de 5 minutos.

  • Mantenga una alimentación balanceada y tome muchos líquidos.

  • Limite sus actividades: Solamente haga lo que sea más importante para usted.

  • No haga esfuerzos, ahora no es el momento de demostrar que usted puede con todo.

  • Solicite ayuda cuando la necesite. Pida a familiares, amigos y vecinos que le ayuden, por ejemplo a cuidar los niños, hacer las compras, arreglar la casa o conducir el automóvil. Por ejemplo, los vecinos pueden comprar algunos víveres para usted al hacer ellos sus propias compras en la tienda.

  • Cuando esté sentado o acostado, levántese lentamente para evitar el mareo.

Nutrición en el paciente con cáncer

La pérdida de apetito es uno de los efectos secundarios más frecuentes durante el tratamiento oncológico. Esta disminución en el deseo de comer se suele acompañar de una pérdida de peso, que en ocasiones puede ser considerable.

Las causas de la pérdida del apetito en estos pacientes no son bien conocidas, aunque puede ser debida a:

  • La propia enfermedad.

  • Los efectos secundarios derivados del tratamiento como las náuseas, vómitos, cansancio, inflamación de la boca, alteración del gusto de los alimentos, etc.

  • Ansiedad, miedo o depresión.

Mantener una alimentación adecuada durante el tratamiento puede serle de gran ayuda, ya que, le permitirá estar más fuerte para tolerar mejor el tratamiento y los efectos secundarios.

Alimentarse bien durante la quimioterapia significa optar por una dieta balanceada que contenga todos los nutrientes que su cuerpo necesita, incluyendo alimentos de cada uno de los siguientes grupos: frutas y vegetales, aves, pescado y carne; cereales y panes; y productos lácteos. Además, usted debe consumir suficientes calorías para mantener su peso, coma suficientes proteínas para fortalecer y reparar la piel, el cabello, los músculos y los órganos internos.

Es importante que tenga en cuenta que su dieta durante el tratamiento puede variar, ya que los requerimientos nutricionales en esa etapa son especiales y dependen del tipo de tratamiento y de los efectos secundarios que aparezcan, por ejemplo, si el tratamiento le causa diarrea, probablemente tenga que restringir la ingesta de alimentos ricos en fibra como la fruta, verdura y cereales.

Consejos prácticos para combatir la falta de apetito

  • Ingiera comidas pequeñas o meriendas. No tiene que comer tres comidas completas todos los días.

  • Coma cuando tenga apetito, aunque no sea la hora de comer.

  • Generalmente no es recomendable poner gran variedad de alimentos para elegir, y es preferible emplear platos pequeños.

  • Evite productos Light o de dieta.

  • Estimule su apetito realizando ejercicio ligero; camine un poco antes de las comidas.

  • Procure que el ambiente a la hora de las comidas le resulte agradable (compañía, presentación de las comidas).

  • Coma con amigos o familiares. Si come usted solo, escuche el radio o vea televisión.

  • Los productos de pastelería, las bebidas refrescantes y las bebidas alcohólicas no son indispensables para la nutrición, pero se pueden permitir de vez en cuando sin problemas en la mayoría de los casos. Asegúrese de preguntarle a su médico si está bien que usted tome cerveza, vino u otras bebidas alcohólicas.

  • Es preferible que la comida más abundante coincida con el momento del día en que se encuentre mejor (generalmente por las mañanas).

  • Es preferible que las comidas estén templadas o frías.

  • Evite que las comidas tengan aromas fuertes que le puedan resultar desagradables.

  • Evite ingerir líquidos durante las comidas para no sentirse tan lleno (excepto en el caso de boca seca y dificultad para tragar).

  • Son preferibles comidas ricas en proteínas (queso cremoso, leche entera, huevos, carne, pescado) y en calorías (frutos secos, mantequilla, miel, azúcar).

Acerca de los suplementos vitamínicos

Algunos pacientes creen que los aportes de suplementos de vitaminas y/o minerales pueden ser beneficiosos durante y después del tratamiento oncológico para luchar contra la enfermedad. En la actualidad no existe ningún estudio científico que avale dicha afirmación. Ninguna dieta o plan de alimentación puede "curar" el cáncer. Tomar vitaminas y suplementos minerales jamás deberá ser considerado como substituto de la atención médica.

Algunos suplementos vitamínicos y naturales pueden interferir con el tratamiento médico, por lo que debe preguntar a su médico antes de tomar cualquiera de estos. Una alimentación adecuada y equilibrada es la forma ideal para aportar los nutrientes necesarios durante el periodo de tratamiento.

 
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