Instituto de Oncología Dr Heriberto Pieter

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Autoexamen de la Mama

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La mama, además de ser un órgano destinado a la lactancia, tiene gran importancia para la estética de la mujer, y también como órgano sexual secundario.

Hay órganos de acceso mucho más difícil, como los que están alojados en las grandes cavidades del cuerpo (abdomen, tórax, cráneo). Otros órganos como las mamas, se pueden examinar con la vista o el tacto y con todas las técnicas auxiliares para el diagnóstico de su posible patología. Esta circunstancia tiene un gran valor para realizar diagnósticos en la primera fase de una posible enfermedad, cuando está en su inicio y se encuentra totalmente localizada. Un diagnóstico correcto, realizado en el momento en que se presentan los primeros síntomas de una posible enfermedad, facilita la posible curación de una afección, aún cuando sea cancerosa. Por otro lado, en el caso de una enfermedad benigna, cuanto más pronto se detecte, meno traumas causará a la mujer.

Por esto creemos que esta información puede tener interés orientativo para todas aquellas mujeres que deseen vigilarse periódicamente y no caer en la conocida frase de: “como que me encontraba bien, no vine antes a visitarme”.

Es conveniente recordar que hoy en día se considera fundamental la revisión médica periódica y, muy especialmente, la revisión ginecológica y mamaria que, en principio, aconsejamos realizar una vez al año. Será el médico quien indicará, en cada caso, la frecuencia con que conviene realizar estas revisiones.

Para que el autoexamen de los pechos sea eficaz se recomienda:

  1. Hacerlo una vez al mes.

  2. La época más adecuada es una semana después de la menstruación, ya que es cuando los pechos están más blandos.

  3. Hacerlo en dos fases: la inspección y la palpación.


LA INSPECCIÓN

Consiste en observar el aspecto externo de los pechos. Se realiza observando atentamente cada uno de los pechos ante un espejo y comparándolos de la manera siguiente:

  1. Primero, obsérvelos con los brazos tendidos a lo largo del cuerpo.

  2. Después, ponga las manos sobre los costados y contraiga los músculos del pecho para resaltar posibles deformaciones y anomalías.

  3. Finalmente, ponga las manos en la nuca y gire el busto ligeramente, hacia la derecha y hacia la izquierda.


ANOMALÍAS

En el lado operado deben comprobar que la cicatriz mantiene su aspecto habitual, sin aparición de zonas retraidas, abultamiento, enrojecimientos, etc, tocando suavemente a lo largo de la cicatriz hasta la axila. Las anomalías más frecuentes y que es necesario vigilar son las siguientes:

  1. Cambios en la textura de la piel (pliegues, huecos,etc.) Eczemas alrededor del pezón (áreas rojas con descamación).

  2. Deformación de los pechos (diferentes el uno del otro en su forma o posición).

  3. Desviación o retracción del pezón.

  4. Salida de secreciones sangrientas por el pezón.

  5. Equimosis o mancha de color azul-morado alrededor al pezón.


LA PALPACIÓN

Permite descubrir posibles bultos o nódulos anormales en el pecho. Para realizar esta exploración es necesario que la mujer esté acostada cómodamente y tiene que utilizar la yema de los dedos. Debe de conocer la estructura normal de los dos pechos para poder notar cualquier anomalía.

Ponga el brazo izquierdo detrás de la cabeza y explore el cuadrante superior interno. Hágalo de fuera hacia dentro y desde el tórax y las costillas hacia el pezón. Examine el cuadrante inferior interno de la misma manera. Aproveche para palpar la zona que rodea al pezón.

Baje el brazo y colóquelo a lo largo del cuerpo para explorar el cuadrante exterior inferior. Palpe hacia dentro y en dirección al pezón, desde las costillas y por fuera de la zona del pecho.

Continúe en la misma posición para explorar el cuadrante exterior superior del pecho. Palpe esta región hasta la axila.


Palpe la axila para detectar la presencia de posibles bultos o nódulos.

Finalmente, apriete suavemente el pezón y observe si se produce alguna secreción sangrienta.

Proceda de la misma manera para explorar el pecho derecho, con el brazo derecho colocado detrás de la cabeza y, posteriormente con el brazo derecho estirado a lo largo del cuerpo.


Como resumen se puede decir:

El autoexamen de los pechos debe convertirse en una conducta habitual a partir de los 25 años. Esto permite que la mujer conozca bien sus pechos y, naturalmente, que pueda detectar con rapidez y eficacia cualquier cambio o anomalía.

Hay que saber que la estructura de los pechos, lógicamente, cambia con la edad. Por eso, en muchas ocasiones pueden palparse nódulos o bultos que no necesariamente sean tumores malignos. En algunos casos son consecuencia del envejecimiento de los tejidos del pecho.

En caso de encontrar alguna anomalía se debe consultar con el médico, quien dictaminará su gravedad mediante técnicas específicas (mamografía, punción, biopsia, etc.). Realmente, dedicar 5 minutos cada mes a realizar el autoexamen de los pechos, una semana después de la menstruación es un sistema rápido y eficaz para mejorar su calidad de vida. Al principio puede parecer difícil detectar alguna anomalía en los pechos. Con el aprendizaje que proporciona la autoexploración rutinaria llegará a conocer perfectamente las características de sus glándulas mamarias (senos).

Pronto se encontrará capacitada para detectar cualquier alteración que pueda aparecer, lo que le permitirá reconocer fácilmente que en una zona determinada hay algo (un bulto, un callo, etc.) que antes no estaba. Este es el principal objetivo del autoexamen.

 

Dr. Eduardo Raul Segura González
809-221-4002
Calle Correa y Cidron #1
Santo Domingo, República Dominicana

 
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